ENFERMERÍA CUIDÁNDOTE - ISSN 2695-9364

Chanchicocha Carrillo LS, Lascano Sánchez AR. Consumo de medicamentos sin receta en estudiantes de enfermería


Consumo de medicamentos sin receta en estudiantes de enfermería

Consumption of non-prescription medications in nursing students

Autores:

Autora de correspondencia: Fecha de recepción: Fecha de aceptación: DOI: Modo de referenciar el artículo:

Las obras se publican en esta revista bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC BY 4.0) que permite a terceros utilizar lo publicado siempre que mencionen la autoría del trabajo y a la primera publicación en esta revista.

Resumen

Introducción: La automedicación, entendida como el consumo de medicamentos sin supervisión médica, es una práctica prevalente entre estudiantes de enfermería. Factores como la presión académica, el acceso a medicamentos y la falsa seguridad derivada de su formación académica, contribuyen a esta problemática.

Objetivo: Analizar el consumo de medicamentos sin receta médica en estudiantes de quinto, sexto y séptimo semestre de la Carrera de Enfermería.

Metodología: Se realizó un estudio descriptivo, transversal y cuantitativo, con una muestra de 168 estudiantes. Se utilizó un instrumento validado para recolectar información sociodemográfica y sobre prácticas de automedicación. Los datos se analizaron mediante frecuencias y porcentajes.

Resultados: El 55,4% de los estudiantes reportó automedicarse, principalmente para tratar síntomas leves como dolores corporales (19%) y resfriados (13,7%). Los principales motivos fueron el ahorro de tiempo y dinero (39,9%). Los medicamentos más utilizados fueron acetaminofén (49,4%) y antibióticos (19,6%). Internet fue la principal fuente de información (15,5%). Aunque el 88,7% reconoció los riesgos, el 59,5% consideró la automedicación “moderadamente segura”.

Conclusiones: La automedicación es frecuente entre estudiantes de enfermería, impulsada por la percepción de conveniencia y conocimiento previo. Es necesario reforzar su formación en el uso racional de medicamentos para garantizar prácticas seguras y responsables en su futura labor profesional.

Palabras clave: Automedicación; Estudiantes de Enfermería; Farmacovigilancia; Medicamentos de Venta Libre; Utilización de Medicamentos.

Abstract

Introduction: Self-medication, understood as the consumption of medications without medical supervision, is a prevalent practice among nursing students. Factors such as academic pressure, access to medications and the false security derived from their academic training contribute to this problem.

Objective: To analyze the consumption of medications without a medical prescription in students in the fifth, sixth and seventh semesters of the Nursing Degree.

Methodology: A descriptive, transversal and quantitative study was carried out with a sample of 168 students. A validated instrument was used to collect sociodemographic information and self-medication practices. The data were analyzed using frequencies and percentages.

Results: 55.4% of students reported self-medication, mainly to treat mild symptoms such as body aches (19%) and colds (13.7%). The main reasons were saving time and money (39.9%). The most commonly used medications were acetaminophen (49.4%) and antibiotics (19.6%). The Internet was the main source of information (15.5%). Although 88.7% recognized the risks, 59.5% considered self-medication “moderately safe”.

Conclusions: Self-medication is common among nursing students, driven by the perception of convenience and prior knowledge. It is necessary to reinforce their training in the rational use of medications to guarantee safe and responsible practices in their future professional work.

Keywords: Drug Utilization; Nursing Students; Over the Counter Drugs; Pharmacovigilance; Self Medication.

Introducción

La automedicación, entendida como el uso de medicamentos sin la supervisión de un profesional de la salud, es una práctica común con implicaciones significativas para la salud. En el caso de los estudiantes de enfermería, este fenómeno adquiere una dimensión adicional debido a su formación y acceso a medicamentos1. Aunque poseen conocimientos básicos sobre farmacología y el impacto de los medicamentos en el organismo, su familiaridad con estos puede generar una falsa sensación de seguridad, llevándolos a automedicarse sin considerar adecuadamente los riesgos asociados.

Así mismo, entre los estudiantes de enfermería la automedicación puede ser impulsada por varios factores. La presión académica, el estrés de los exámenes, las largas horas de estudio y la carga práctica pueden llevar a estos estudiantes a buscar soluciones rápidas para aliviar síntomas, como dolores de cabeza, insomnio o ansiedad. Además, la percepción de que poseen el conocimiento suficiente para automedicarse de manera segura contribuye al aumento de esta práctica1,2.

Sumado a esto, los riesgos asociados a la automedicación en estudiantes de salud son numerosos. La falta de una evaluación adecuada por parte de un profesional de la salud puede dar lugar a diagnósticos incorrectos y al uso de medicamentos inapropiados, lo que puede resultar en sobredosis, reacciones adversas, efectos secundarios indeseables, drogodependencia, resistencia microbiana y otros problemas sanitarios, como el riesgo de enmascarar enfermedades evolutivas y el aumento de los costos para el sistema sanitario1,3. Los estudiantes de enfermería son los futuros proveedores de atención en salud, y su enfoque hacia los medicamentos influirá en cómo educan y asesoran a sus pacientes sobre el uso de medicamentos.

Desde una perspectiva profesional, el hábito de la automedicación entre los estudiantes de enfermería puede trasladarse a su futura práctica profesional, afectando la calidad de la atención que proporcionan a sus pacientes. Si los estudiantes no comprenden completamente los peligros asociados a la automedicación, podrían no ser capaces de educar adecuadamente a sus pacientes sobre la utilización segura de medicamentos, perpetuando prácticas inseguras4.

Dentro de este contexto, estudiar la automedicación en estudiantes de enfermería es fundamental, ya que representan a los futuros profesionales sanitarios que estarán en posiciones donde su comportamiento y conocimiento pueden influir directamente en la salud de los pacientes. Los motivos más frecuentes que justifican este comportamiento incluyen la falta de tiempo para visitar a un médico, la sobreestimación del propio conocimiento, la influencia de la publicidad y la percepción de la levedad de los síntomas5. Comprender sus hábitos y creencias en relación con la automedicación permitirá identificar áreas de su formación que necesitan ser reforzadas, para asegurar una praxis segura y responsable6.

La automedicación se define como la autoadministración de un tratamiento (ya sea farmacológico o conductual) sin prescripción médica o vigilancia de un proveedor de atención3. Este término abarca una amplia gama de comportamientos, incluyendo el autocuidado, la prevención y el manejo de enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta un 80% de los casos en los que se adquieren medicamentos, como antibióticos, se hacen sin receta en farmacias7.

A nivel global, más de la mitad de los medicamentos se recetan o dispensan de forma inapropiada, y aproximadamente un tercio de la población carece de acceso a fármacos esenciales8. La automedicación se ve afectada por diversos factores, como la edad, el género, la situación económica, la actitud hacia el autocuidado, el nivel educativo y la percepción de la gravedad de la enfermedad9.

Behzadifar et al., en su artículo de 2020, revelaron que, en los Estados Unidos, aproximadamente el 71% de los hombres y el 82% de las mujeres habían consumido medicamentos sin receta en un período de seis meses. En el Reino Unido, el 41.5% de las personas consumían medicamentos sin receta, y en España, el 27% de las personas que padecen dolor leve optan por un método farmacológico. El aumento de la prevalencia de la automedicación es un problema grave para los encargados de la toma de decisiones en salud, atribuible a factores como mayores costos para consultar a un médico, mayor disponibilidad de medicamentos y acceso más fácil a estos3.

Recientemente, varios estudios han investigado la automedicación entre estudiantes universitarios, especialmente en carreras relacionadas con la salud. Khan et al. realizaron un estudio en 2021 sobre la automedicación en estudiantes de medicina, odontología, farmacia, enfermería y fisioterapia. En el mismo, el 38.2% de los 440 encuestados consideraron la automedicación útil, encontrando una alta prevalencia de esta práctica y como ésta llega a ser contra producente para la salud. La mayoría de estos estudios se han realizado en países como Irán, Arabia Saudita, Pakistán y sus alrededores10. Yasmin et al., en su estudio de 2022, identificó que el 83% de los estudiantes universitarios en Pakistán se automedican; y durante la pandemia, la influencia de las redes sociales, la accesibilidad de los medicamentos de venta libre y el miedo a contraer el virus han aumentado estas prácticas en la población general11.

En América Latina, estudios en Brasil revelaron que el 35% de la población adulta se automedica, y en Perú, un 80% de los habitantes investigados consumían medicamentos sin indicación médica, según un estudio realizado por Castro et al. en 2022. En Colombia, se reportó que el 42% de las familias estudiadas usaban medicamentos sin prescripción, influenciadas en parte por los medios de comunicación4.

Si bien en países como Estados Unidos, Canadá, España, Francia y Sudáfrica se han aprobado decretos, como el que fue aprobado en Madrid en 2015 por el Consejo General de Enfermería (CGE), en donde se incluye al personal de enfermería con la facultad de recetar medicamentos sujetos a prescripción médico12. Por otra parte, en el Ecuador la normativa vigente Acuerdo Ministerial 00025-2020, especifica que el personal como médicos, odontólogos y obstetrices tienen la autorización de prescribir medicamentos. Sin embargo, reconoce el rol de enfermería en la promoción, prevención y cuidado integral, de ahí que el personal de enfermería debería reconocer la automedicación como una mala práctica de salud.

En el Ecuador, el artículo 153 de la Ley Orgánica de Salud que regula la automedicación establece: "Todo medicamento debe ser comercializado en establecimientos legalmente autorizados. Para la venta al público se requiere de receta emitida por profesionales facultados para hacerlo, a excepción de los medicamentos de venta libre, clasificados como tales con estricto apego a normas farmacológicas actualizadas, a fin de garantizar la seguridad de su uso y consumo”13. Junto con este artículo, se maneja la normativa emitida por la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA) la cual regula la venta de medicamentos bajo receta médica o de venta libre al público, con el fin de evitar riesgos en la salud de los ciudadanos y promover el consumo responsable de medicamentos.

A su vez, en el Ecuador, la automedicación está influenciada por aspectos sociales, culturales y económicos, como las tácticas comerciales de la industria farmacéutica, el incumplimiento de regulaciones en la comercialización, la limitada disponibilidad de consultas médicas y la falta de educación sobre los efectos contraproducentes de esta práctica. Un estudio realizado por estudiantes de la Universidad Técnica de Machala en 2020, encontró que el 85% de los estudiantes de cuarto ciclo se automedicaban, siendo la principal razón la falta de tiempo para acudir a un médico14.

Ponce-Zea et al. encontraron una prevalencia del 57,9% de personas que consumían medicamentos sin receta en la provincia de Manabí, con una mayor prevalencia en mujeres (22% más que los hombres)15. Bermeo-Merino, en su estudio de 2020 en Ambato, identificó que el 45,7% de la población se automedicaba, con un nivel de educación mayoritariamente de secundaria y superior, y una influencia significativa de los medios de comunicación junto con la falta de tiempo16.

En relación con la problemática expuesta entre los estudiantes de enfermería en la Universidad Técnica de Ambato, la automedicación es especialmente relevante, ya que afecta no solo su salud y bienestar, sino también la formación de hábitos profesionales responsables. Al abordar esta problemática se busca concientizar a los futuros profesionales de la salud para que promuevan prácticas seguras y responsables en sus comunidades. Por ello, el presente estudio tiene como objetivo analizar el consumo de medicamentos sin receta médica en estudiantes de quinto, sexto y séptimo semestre de la Carrera de Enfermería.

Metodología

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo con un diseño no experimental, y correspondió a un estudio descriptivo de tipo transversal. Este enfoque permitió recolectar datos en un único momento, con el objetivo de analizar la situación actual de la automedicación en estudiantes universitarios. Previo al desarrollo del trabajo de investigación, es importante destacar que el estudio contó con la aprobación del Comité de Ética de la Investigación en Seres Humanos de la Universidad Técnica de Ambato, bajo el código 296-CEISH-UTA-2024. Una vez aprobado, la investigación se llevó a cabo en la provincia de Tungurahua, específicamente en el cantón de Ambato, en el campus Ingahurco de la Universidad Técnica de Ambato, durante el período académico comprendido entre septiembre de 2024 y febrero de 2025.

Los criterios de inclusión consideraron a estudiantes legalmente matriculados en los semestres comprendidos entre primero y séptimo, que habían aprobado las asignaturas de Farmacología I y II, y que aceptaron participar voluntariamente en el estudio. En contraste, se excluyó a aquellos estudiantes que estuvieron ausentes al momento de la recolección de datos, para evitar inconsistencias al momento del análisis de los mismos; a su vez, fueron excluidos estudiantes matriculados en más de un paralelo, para impedir que existiera una duplicidad de participantes o datos, lo que podía influir en más de una categoría de análisis, afectando la representatividad de los resultados.

La recolección de información se realizó mediante el uso de un instrumento validado en 2022, denominado "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", desarrollado por Castro Espinosa et al.17. Este instrumento evaluó variables sociodemográficas, académicas y prácticas de automedicación a través de 24 ítems organizados en siete dimensiones.

Las dimensiones incluyeron frecuencia de automedicación, síntomas y motivos, fuentes de información, tipos de medicamentos utilizados, pautas de uso, percepción de seguridad, y recomendaciones y almacenamiento de medicamentos. La fiabilidad del instrumento fue calificada como “buena”, con un Alfa de Cronbach de 0.738, un coeficiente de correlación intraclase de 0.822 y un Kappa ponderado variable para cada pregunta. Siguiendo las directrices mencionadas, se adoptó dicha encuesta como base, realizando las modificaciones pertinentes, lo que dio como resultado el instrumento final utilizado en la aplicación17.

Se llevó a cabo la tabulación de las respuestas obtenidas a través de las encuestas aplicadas a los estudiantes, acompañada del análisis correspondiente de los datos recolectados. Estos resultados se presentaron en tablas con porcentajes, lo que permitió evidenciar la correlación entre las variables y el grado de cumplimiento de los objetivos planteados en esta investigación.

La población estuvo compuesta por estudiantes de quinto, sexto y séptimo semestre de la Carrera de Enfermería de la Universidad Técnica de Ambato, matriculados durante el período académico septiembre 2024 - febrero 2025. El tamaño de muestra estuvo conformado por 168 estudiantes. Para seleccionar a los participantes, se empleó un muestreo no probabilístico intencional, que incluyó a aquellos estudiantes que cumplieron con criterios de inclusión y exclusión establecidos en función de los objetivos del estudio. El análisis de los datos incluyó un análisis descriptivo mediante tablas de frecuencias y porcentajes a través de un programa estadístico.

Resultados

Tabla 1. Información demográfica.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

La muestra de esta investigación fue de 168 estudiantes de quinto, sexto y séptimo semestres; la mayoría de ellos fueron menores de 22 años (76.8%), y el 23.2% mayores de 22 años. El 79.2% fue de sexo femenino, mientras que el 20.8% de sexo masculino. En lo que se refiere al estado civil, el 95.8% fueron solteros, 2.4% divorciados y solo el 1.8% casados. Un buen porcentaje, 82.7%, dijeron no trabajar, y el 17.3% sí lo hacía. En relación con los semestres: el 35.1% fueron de séptimo, el 32.7% de quinto y el 32.1% de sexto (Tabla 2).

Tabla 2. Frecuencia de la automedicación.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

En cuanto a la primera pregunta, más de la mitad de los estudiantes (55.4%) informó haber ingerido medicamentos sin prescripción médica, mientras que un 44.6% no lo hizo. En relación con la frecuencia de la automedicación durante el último semestre, un 61.3% se automedicó entre una y dos veces, el 32.1% lo hizo entre tres y cuatro veces, y un 6.5% lo hizo más de cuatro veces. Esto refleja una práctica de automedicación relativamente común, aunque la mayoría lo hace de manera ocasional (Tabla 3).

Tabla 3. Síntomas y motivos.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

Los síntomas que llevaron a la automedicación fueron principalmente dolor corporal (19%), resfriados o tos (13.7%), y dolor estomacal (12.5%). Esto sugiere que los estudiantes recurren a la automedicación para tratar síntomas comunes y generalmente percibidos como leves. En cuanto a los motivos, el principal fue el ahorro de tiempo y dinero en consultas médicas (39.9%), seguido por la experiencia previa positiva con el medicamento (32.1%). Esto indica que los estudiantes optan por la automedicación principalmente debido a la conveniencia y a la confianza en tratamientos previos (Tabla 4).

Tabla 4. Fuentes de información.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

La mayor parte de los estudiantes obtuvo información sobre los medicamentos a través de internet (15.5%), seguido por otros profesionales de la salud (13.7%) y libros (10.7%). También se mencionó la consulta a médicos anteriores (9.5%) y la decisión propia basada en conocimientos previos (8.3%). Esto indica que los estudiantes recurren a diversas fuentes, pero internet es la más prevalente, lo que podría señalar una dependencia en información no siempre confiable (Tabla 5).

Tabla 5. Medicamentos más utilizados y donde lo adquieren.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

Los medicamentos más utilizados fueron el acetaminofén (49.4%), antibióticos (19.6%) y antigripales (12.5%). La mayoría de los estudiantes adquirió los medicamentos en farmacias (84.5%), aunque un pequeño porcentaje recurrió a sobrantes en casa (8.3%). Este patrón sugiere que los estudiantes tienden a elegir medicamentos comunes y de fácil acceso, con una preferencia por las farmacias como fuente de adquisición (Tabla 6).

Tabla 6. Información del medicamento.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

Cuando se automedican, la mayoría de los estudiantes (40.5%) leyó información sobre la fecha de vencimiento, la forma de administración y las reacciones adversas. Un 17.3% solo verifica la fecha de vencimiento. Además, un 56.5% de los estudiantes indicó que cambia algunas veces la pauta de uso del medicamento, mientras que un 77.4% no se administra más de dos medicamentos al mismo tiempo. Esto refleja una falta de consistencia en el uso adecuado de los medicamentos, lo que podría aumentar los riesgos asociados a la automedicación (Tabla 7).

Tabla 7. Recomendaciones.

Fuente: Encuesta: "Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios", Jobany Castro Espinosa (2022).
Autores: Lucas Chanchichocha, Adriana Lascano.

En cuanto a la percepción de la seguridad, el 59.5% consideró la automedicación como moderadamente segura, mientras que un 37.5% la vio como nada segura. Aunque muchos estudiantes son conscientes de los riesgos, una mayoría no percibe estos riesgos como graves. Un 88.7% de los estudiantes reconoció que la automedicación genera riesgos para la salud, aunque un 60.1% no recomendó automedicarse a otras personas. Finalmente, un 80.4% de los estudiantes tiene un botiquín con medicamentos en casa, y un 83.3% de los estudiantes viven cerca de una farmacia, lo que podría ser un causal para la automedicación por la facilidad de acceso a los medicamentos.

Discusión

La automedicación es una práctica preocupante y altamente prevalente entre estudiantes de enfermería, con un 55,4% de los participantes en este estudio reportando consumo de medicamentos sin prescripción médica. Este fenómeno, ampliamente documentado en literatura científica, está vinculado a diversos factores, incluyendo el acceso fácil a medicamentos y la percepción errónea de que sus conocimientos académicos los protegen de riesgos significativos18. Según Simental-Mendía et al., la falsa confianza que poseen los estudiantes en su formación farmacológica puede llevarlos a subestimar los riesgos de la automedicación, incrementando la probabilidad de eventos adversos19.

De ahí que dentro de su formación se abordan temas como el uso de medicamentos a través de información proporcionada por los manuales del Ministerio de Salud Pública, como se especifica en el Protocolo de Administración Correcta de Medicamentos publicado en el 2022. En él se detallan las normas en la preparación, administración y prácticas seguras, cuya responsabilidad recae en el personal de enfermería20.

Entre los medicamentos más utilizados destacan los analgésicos (49,4%) y antibióticos (19,6%). Este último genera especial preocupación debido a su contribución al desarrollo de resistencia antimicrobiana, un desafío crítico para la salud pública a nivel global21. Ventola destaca que el uso irracional de antibióticos, comúnmente impulsado por infecciones menores como resfriados, acelera el surgimiento de bacterias resistentes, complicando tratamientos futuros y aumentando los costos en salud22.

Es importante diferenciar la automedicación con antibióticos de la que se realiza con analgésicos o antigripales, ya que la primera implica riesgos significativamente mayores. Mientras que el uso indebido de antigripales o de analgésicos, como el acetaminofén, puede generar efectos adversos como la hepatotoxicidad, especialmente cuando se exceden las dosis recomendadas, la automedicación con antibióticos puede tener consecuencias a largo plazo de mayor gravedad, como la ineficacia terapéutica frente a infecciones graves, la prolongación de enfermedades y la propagación de cepas resistentes en la comunidad23. Esta diferencia en el perfil de riesgo resalta la necesidad de intervenciones específicas que aborden de manera diferenciada cada tipo de automedicación, promoviendo un uso racional de los medicamentos en la población.

Por esta razón, en el artículo 6 de la Ley Orgánica de Salud del Ecuador se establece que el Ministerio de Salud Pública, junto con la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA), tienen la responsabilidad de regular y controlar la producción, importación, distribución, transporte, comercialización, dispensación y expendio de medicamentos13, tales como: antibióticos, analgésicos, antinflamatorios y ansiolíticos, que según el presente estudio tienen un alto índice de consumo. De ahí que la población llegue a cumplir con esta normativa es relevante, pero se evidencia que en los estudiantes de enfermería no llega a cumplirse de manera satisfactoria.

Las fuentes de información preferidas por los estudiantes incluyen internet (15,5%) y consultas con otros profesionales de la salud (13,7%). El acceso a información en plataformas digitales lo regula el artículo 138 de la ley orgánica de salud, en el cual se establece que toda publicidad de medicamentos de manera general a la población está prohibida sin su debida autorización correspondiente por el MSP13. Sin embargo, un estudio de Powell-Jackson et al., revela que el contenido en línea suele ser incompleto o inexacto, lo que puede exacerbar las consecuencias negativas de la automedicación24. Por otro lado, Tang et al. indican que, aunque los estudiantes de salud tienen un nivel de alfabetización científica superior, no siempre aplican criterios críticos para evaluar la calidad de las fuentes que consultan25.

El ahorro de tiempo y dinero (39,9%) y la experiencia previa positiva con medicamentos (32,1%) fueron los motivos principales para automedicarse. Estas razones reflejan tanto barreras económicas como la percepción de que los síntomas son leves. Kazemioula et al. subrayan que esta tendencia se vio intensificada durante la pandemia de COVID-19, cuando el temor al contagio llevó a un aumento significativo en el uso de analgésicos y suplementos vitamínicos para tratar síntomas menores26,27.

Finalmente, la percepción de seguridad de la automedicación es contradictoria. Aunque el 88,7% de los estudiantes reconoce los riesgos, el 59,5% considera que es “moderadamente segura”. Esto evidencia una necesidad urgente de reforzar los programas educativos en enfermería, centrándose en el uso racional de medicamentos. Setiadi et al. proponen incorporar módulos sobre farmacovigilancia y ética en el uso de medicamentos para mitigar estos riesgos y garantizar que los futuros profesionales de salud promuevan prácticas responsables en sus comunidades28.

Conclusiones

Los factores de prevalencia en el consumo de medicamentos sin receta médica evidenciados en los estudiantes cómo la autopercepción de síntomas menores, y la falsa confianza que generan los nuevos conocimientos sobre farmacología, reflejan la práctica común de automedicación entre los estudiantes de enfermería, como lo demuestra este estudio. El 55,4% de los encuestados reporta haber consumido medicamentos sin prescripción médica. Esto demuestra la importancia de abordar la automedicación como un problema de salud pública, más aún en universitarios de una carrera de salud, quienes deberían ser modelos de prácticas seguras y responsables en el uso de fármacos.

Además, se identificaron patrones inquietantes, como la repetición de tratamientos anteriores, y la dependencia de fuentes no siempre confiables (internet, libros o consejos de otros profesionales), posiblemente influenciada por su formación en salud. Aunque muchos estudiantes reconocen los riesgos asociados como efectos adversos, enmascaramiento de enfermedades y complicaciones terapéuticas, persiste una tendencia a minimizarlos. Preocupa especialmente el uso indiscriminado de analgésicos y antibióticos, dado su vínculo directo de estos últimos con el aumento de resistencias microbianas y sus repercusiones en la salud pública.

Por ello, es imprescindible fortalecer la educación en el uso racional de medicamentos dentro de los estudiantes de carreras de salud como la de enfermería. Esto no solo beneficiaría el autocuidado de los futuros profesionales. A su vez, ayudaría a una formación ética y responsable que impacte positivamente en la promoción de prácticas seguras en sus pacientes y comunidades.

 

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ANEXO. Encuesta para la recolección de datos.

Instrumento de recolección de datos para identificar automedicación en estudiantes universitarios.


Enfermería Cuidándote. 2026; 9